ESPECIES VENENOSAS DEL URUGUAY Y SU DISTRIBUCION

 

CRUCERA - (Bothrops alternatus). Habita generalmente en lugares bajos, áreas de bañado o de pajonales. Su tamaño puede superar el metro con ochenta. Se reconoce con facilidad por sus diseños con forma de "C" invertida a los costados de su cuerpo. No es esperable encontrar y mucho menos ver a distancia prudencial la mancha en cruz en la cabeza, que paradójicamente le da su nombre. Su alimentación es básicamente rodentófaga (roedores). Por ese motivo y a pesar de la peligrosidad es un excelente control biológico. Estadísticamente se dan más de medio centenar de accidentes ofídicos involucrando a esta especie por año.

 

YARA o YARARÁ - (Bothrops neuwiedii pubescens). Prefiere a diferencia de la crucera, zonas pedregosas y de serranía. Se distribuye en casi todo el país, en áreas de esas características. Es bastante más agresiva que la crucera, aunque de menor tamaño. Se le reconoce por sus manchas o diseños trapezoidales en flancos. Su alimentación incluye roedores. Su mordedura es dolorosa y peligrosa, pudiendo al igual que la anterior producir la muerte de la víctima si esta no recibe tratamiento en tiempo y forma.

 

CASCABEL - (Crotalus durissus terrificus). Es la más escasa de nuestras especies venenosas. Fácilmente reconocible por su apéndice córneo capaz de producir un sonido característico. Llega a desarrollar un tamaño considerable, superando el metro de longitud. Es además una especie de cuerpo grueso, lo que la hace más impresionante. Su alimentación es también a base de roedores.

Sus movimientos no son de la rapidez de las especies mencionadas anteriromente.

 

Estas tres especies son fundamentalmente de hábitos crepusculares y nocturnos a pesar de lo cual es muy común encontrarlas al sol durante el día en actitud de reposo.

 

CORAL - (Micrurus frontalis altirostris). Este ofidio rompe todos los esquemas clásicos de identificación de especies venenosas. Posee todas las características de culebra inofensiva.

Su temperamento extremadamente pacífico hacia el hombre hace que no existan, en Uruguay, accidentes ofídicos por mordedura de Coral. Contribuye a esto su reducido tamaño, ya que la especie que vive en nuestro país no excede el medio metro, lo que hace que su tamaño, asociado a su proporcionalmente pequeña cabeza, la mordedura resulte bastante poco viable.

 

A pesar de esto la toxicidad de su veneno es extrema, por lo que en caso de duda, implica evitar siempre la manipulación. Es fácilmente identificable por la presencia de anillos rojos y amarillos sobre fondo negro. Solamente la Coral verdadera posee anillos completos. Las especies de Falsas corales que habitan Uruguay, no poseen anillos sino manchas, algunas de formas geométricas como los rombos de la Oxirophus o líneas longitudinales como el Elapomorpho, aunque los colores sean similares.

Su alimentación es ofiófaga, es decir que se alimenta de otras víboras.

 

Toda su mansedumbre desaparece en presencia de la presa, a la que ataca ferozmente y en forma reiterada.

 

 

Hugo C. Combi